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Cómo tener un hijo en el extranjero

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Soy antisocial, es cierto. Puedo contar a mis amigos con los dedos de una mano, y para celebrar mi cumpleaños basta con una mesa para cuatro en un restorán.

 

Disfruto mucho de los momentos en que somos sólo los tres, aunque en ocasiones es entretenido tener un cuarto o quinto acompañante.

 

Pero aunque me guste la soledad, y busque hacer cosas con mi marido y mi hijo (uno de los motivos por los que nos gusta vivir en el extranjero), algo especial pasa cuando te conviertes en madre – bueno, muchas cosas pasan, pero en esta oportunidad sólo hablaré de una de ellas.

 

El momento en que te enteras que estás embarazada, no te aguantas las ganas de contarle a toda tu familia, a tus amigos y conocidos.

 

Te unes a grupos de mamás en Facebook y buscar conectar con otros que están pasando por lo mismo que tú.

 

Te acercas más a tus amigas, en especial si ellas ya han tenido hijos, las llamas todo el tiempo para preguntarle cosas y contarles lo que te está pasando.

 

Luego tienes a tu hijo, y tener a tu mamá ahí contigo – e incluso a tu suegra – es una salvación.

 

Empieza la etapa en que te vuelves loca con todo, sin saber cómo poder darte una ducha después de cuatro días. Llamas a tus amigas, quienes vienen felices a ayudarte con tu hijo mientras te lavas el pelo y los dientes.

 

Cuando tu hijo está un poco más grande, te acercas aún más a tus amigas que también son mamás. Organizas juntas semanales para que los niños jueguen.

 

Pero, ¿qué pasa cuando NO tienes ninguna de estas cosas? ¿Qué pasa cuando tienes a tu hijo en un país extranjero, a kilómetros de tu familia y amigos?

 

Dicen que se requiere un pueblo para criar a un niño, pero, ¿qué pasa cuando no tienes este pueblo? ¿Cómo lo enfrentas?

 

¿Te encierras en un rincón de tu casa, con tu hijo recién nacido envuelto en tus brazos? ¿Vives en FaceTime y WhatsApp para contactar a tus seres queridos? ¿Sales de tu casa, en búsqueda de otros como tú, para buscar apoyo y compañía?

 

Yo hice todas estas cosas, y aprendí mucho en el proceso. Me dio curiosidad saber qué hicieron otros en mis zapatos, y cómo otras mamás en el extranjero enfrentaron estos desafíos, y en este post, en el cual colaboraron varias madres a lo largo del mundo, comparto los mejores consejos que me dieron ellas, para enfrentar el ser una mamá lejos de casa, de la mejor forma posible.

 

Yoanella es Dominicana y Española. Vive en Canadá, pero tuvo dos hijos en Estados Unidos. Ellos ahora tienen 14 y 6 años de edad.

 

Este el tip que me dio Yoanella:

 

“Investiga un poco sobre cómo funcionan las cosas en el país en que tendrás hijos, para que puedas planificarte con tiempo. Por ejemplo, saber los costos involucrados, la cantidad de días que estarás en el hospital, y encontrar un doctor de confianza. Pide una hora con un doctor con anticipación, para que conteste todas tus preguntas y te explique cómo es el proceso de parto en ese país.

Sal de tu casa lo que más puedas y busca a otras madres y familias como tú. Ellas serán una fuente muy buena de información, ya que ya han pasado por esos procesos en ese país. Hacerse amigos es la mejor forma de adaptarse. Yo he tenido la suerte de encontrar muy buenos amigos en todas partes.


Otro consejo es que busques una babysitter confiable. Aun cuando planees quedarte en la casa para cuidar de tu hijo, el no tener familia cercana limita mucho el que puedas salir con tu pareja solos. Conseguir a alguien que te pueda ayudar con esto, y hacerlo con tiempo para que conozca a tu hijo y genere la confianza con él o ella será fundamental para que el día que necesites salir con tu pareja, puedas hacerlo con confianza.”

 

Conoce más a Yoanella en su página de facebook, donde ofrece servicios de traducción y otros servicios de marketing.

 

Dami es Brasilera, pasó su embarazo en Francia, tuvo a su hija en casa, y ahora vive en Belgrade, Serbia.

 

Escribe un blog sobre maternidad y muchos otros temas en www.howtomarryamillionare.fr. También puedes encontrarla en instagram. Aquí están los consejos de Dami:

 

“Dicen que se requiere un pueblo para criar a un bebé, y cuando

tu pueblo no está presente, es aún más difícil.

Lo que yo le sugeriría a una mujer embarazada, o a una madre nueva, es que se informe lo que más pueda respecto sus derecho como extranjera. Tener información sobre los hospitales, los doctores y qué hacer en casos de emergencia, especialmente si no habla el idioma del país.

Tratar de conectar con otras madres extranjeras también es importante. Esto les ayudará a sentirse comprendida por otros, que están pasando por la misma situación. A la vez, es importante conocer a madres locales, ya que ellas sabrán exactamente cómo funcionan las cosas, y serán de gran apoyo si las necesitas.”

 

Elena es Rusa, tuvo a su hijo en China.

 

Ahora vive en Corea, y puedes leer más sobre sus experiencias aquí.

 

“Si tuviera que darle  consejos a otras mujeres que tendrán un hijo en un país extranjero, les diría que no le tengan miedo a los desafíos.

 

Quizás haya cosas que no entienden totalmente, por ser una cultura distinta, por ejemplo, puede que haya prácticas de salud que no se llevan a cabo en sus países, pero al final, todo problema será resuelto. Sólo tiene que aceptar cómo funcionan las cosas en el país en que estás, aunque sean distintas a cómo se hacen en el tuyo. Al final, las mujeres tienen hijos en ese país también, y sin problemas, ¡así que no hay para qué entrar en pánico!”

 

Mae es de Filipinas, y su hija, Ariana, nació en Estados Unidos.

 

Vivió su embarazo, el parto y la crianza de hija a 13,200 kilómetros de su casa, en Florida. Pueden leer más sobre la experiencia de Mae aquí, y no se pierdan su blog, The Gospel of Beauty.


“El mejor consejo que les puedo dar es que celebren su cultura y tradiciones, para que hijo pueda conocerla, entenderla y aceptarla como parte de su identidad.

Por ejemplo, con Ariana, me preocupo de enseñarle palabras en Cebu, y de modelarle valores Filipinos que ahí son muy importantes, como el respeto por los mayores. Me preocupo de que tenga mucho contacto con nuestras tradiciones, por ejemplo, en cuanto a la comida que preparamos en la casa.


Criar un hijo en otro país es una muy buena manera de expandir su perspectiva respecto distintas culturas y enseñarles sobre la diversidad, pero a la vez es importante recordarles quiénes son y de dónde vienen, para que no olviden sus raíces.”

 

 

Claudia escribe sobre viajes y la vida en Corea en un su blog www.coreanizada.com.

 

Ha vivido ahí mucho tiempo junto a su esposo Coreano y tiene un hija que pronto cumplirá dos años. Pueden leer una entrevista sobre esta experiencia aquí.

 

“De por sí, estar embarazada es un proceso difícil, así que si el país donde estás te hace las cosas difíciles quizás habría que pensar en buscar otro lugar o volver al suyo.

Quizás casi no hay hora para tomar consultas, o está muy lejos, o es muy costoso. A veces hay que ponerse en la peor situación y pensar si sería capaz de llamar yo sola a mi médico o acudir a la consulta o pedir ayuda. El idioma, por ejemplo no es algo menor. Lo mencioné antes, pero yo al menos fui a todas mis consultas, exámenes y todo hablando y escuchando coreano. Yo domino el idioma, pero igual siempre fui acompañada de mi esposo para que no se me pasara nada. Otra cosa es respecto a las vacunas, a veces en el país que uno va a tener el bebé piden vacunas que a nosotros no nos pusieron. Yo tuve que hacerme un examen para ver cuáles tenía y cuáles no y tuve que ponerme un par. En fin, me parece que hay que ser cuidadosos de que las condiciones del país en el que estoy pensando para tener mi bebé concuerden más o menos con el servicio que espero obtener.”

Paty lleva un poco más de dos años y medio viviendo en Escandinavia.

 

Es originalmente de Venezuela, y tiene dos niños. Uno tiene un poco más de dos años, y la otra pronto cumplirá uno. Pueden conocer más de las historias de Patty como madre en extranjero en esta entrevista.

 

“Mi consejo es tratar de ser de mente muy abierta, tener paciencia y saber adaptarse.

Toma lo que te gusta y funciona de cada lugar en que estés e incorpóralo a tus costumbres. Es una experiencia única y es el momento perfecto para aprender y crecer.

Cuando uno es padre, hay que tener mucho sentido del humor … don’t sweat the small stuff.

 

 

Espero que estos consejos sean útiles y alentadores, si es que vas a tener a un hijo fuera de tu país, o si te lo estás planteando.

 

Sólo recuerda, no eres la única que ha pasado por esto, no estás sola, y sí, puedes hacerlo!

 

 


 

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